El amor bien entendido es un gran antídoto para los adolescentes confundidos

El tiempo vuela y no es exagerado decirlo. Como se quisiera retroceder para enmendar lo que no se hizo.

Nunca es tarde para recomenzar.

Pienso en padres que siente “no lo han hecho bien”.

 

FUNDAMENTAL: cercanía con los hijos, afectividad demostrada, buen ánimo,  sacrificar legítimo descanso por dedicarles tiempo para conversar, ayudar, orientar en las tareas, jugar un rato. Para los cristianos dejar un tiempo, no más de media hora para orar como familia. Eso une mucho, deja recuerdo imborrable en los hijos.

¡Cuantas tormentas tendrán que enfrentar en la vida! No olvidarán a Quien acudir. El que siempre es Amigo Fiel.

 

EL PROBLEMA: es aquel que tiene una familia sin afecto, descariñada y malhumorada.

Por muchas y justas razones tal vez.

Ese niño buscará amor fuera del hogar, sin control ni límites.

Presa de depredadores tales como: traficantes, pervertidos, proselitistas de cualquier causa.

El aumento de embarazos juveniles, depresión,  drogas, alcoholismo juvenil.

¿Cuánto de esa dolorosa realidad fue causada por desapego, y desamor familiar?

Leí años atrás un artículo de la Dra. Amanda Céspedes psiquiatra infanto juvenil, quien haciendo un diagnóstico  de la salud mental de niños y adolescentes chilenos, señalaba que donde casi no se veían estos problemas de soledad y conflicto era en los grupos religiosos. Incluso señalaba a grupos como Scouts.

Su explicación era que en esos grupos muchos niños y adolescentes se sentían acogidos, reconocidos y apoyados. A través de actividades y consejos sanos que les permitían tener un desarrollo físico y emocional equilibrado.

Interesante recordarlo.

Gran privilegio y responsabilidad para las iglesias cristianas.

El amor bien entendido es un gran antídoto para los adolescentes confundidos.

Es mi experiencia.

 

Sonia Pinto – Profesora Padres Objetores Chillán

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