El Viejo y el Mar por Beth Rivas

Dedicado a hombres y mujeres, héroes anónimos, perseverantes, fieles a sus ideales que han contribuido a la Patria.

El Viejo y el Mar , 

De  Ernest Hemingwey.

    Este escritor estadounidense, (1899 – 1961), obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1954, entre sus obras están: “Adiós a las Armas”, “Por quién doblan las campanas”, “El jardín del Edén” y “El viejo y el Mar”, ésta última escrita en 1952 y publicada en 1954.

    En esta obra, El Viejo y el Mar, el personaje principal es el viejo Santiago, pescador toda su vida,  acerca de él el autor expresa que: “Todo él era viejo, menos sus ojos; éstos tenían el color mismo del mar y eran alegres e invictos” Se caracterizaba por lo valeroso,, sagaz y persistente; sus manos estaban llenas de cicatrices  que acusaban el maltrato de las cuerdas en sus labores de pesca.

     Llevaba 84 días sin pescar nada, un niño, Manolín, lo acompañó durante 40 días, luego lo deja solo por obedecer a sus padres que se lo prohibieron. Y En  el día 85, Santiago  dijo que pescaría lo que no había pescado en toda su vida, que se levantaría muy temprano, porque, según él …”los viejos nos levantamos más temprano para que los días sean más largos”.

     Tomó una botella con agua y se fue. Había una conexión entre el viejo y el mar,  disfrutaba de la Naturaleza, observando, amando y conversando con  el mar y mirando  cómo los peces,  los delfines  y las tortugas verdes se le acercaban,   comunicándose  con ellos. Pronto empezó a sentir que picaban los peces y se fue alejando de la playa.    De repente pesca un pez muy grande que lo llevó mar adentro durante 4 horas,  y dijo:  ”Este es mi trofeo, por el cual he luchado toda la vida”, era parecido al pez Espada,  y por esa hazaña, prometió  ofrecer una peregrinación a la Virgen de su pueblo.   

      Amaba a su pez,  pero lo tenía que matar,  él luchará por huir, pero yo lucharé por cazarlo, decía,  y así lo hizo, trabajó duramente  toda la noche,  y al día siguiente el pez empezó a girar, y él con hambre y sed, lo tiraba y lo tiraba hasta que le clavó el harpón en el corazón.

      El pez se fue muriendo y se llenó de sangre el agua;  lo que motivó a que empezaran  a llegar los tiburones. Mató al primero, luego vienen otros  cinco , los que le van quitando pedazos al pez;    siguen llegando otros, la lucha arreciaba y el viejo trabajaba incansablemente defendiendo su presa. “Yo no tengo que caer en la derrota,  – decía – debo seguir luchando”, pero se aproximan  más tiburones y le dejan solo el esqueleto.   Finalmente, después de luchar tres días,   llega a la playa únicamente  con  la cola y el espinazo, el cual medía 18 pies, es decir, 5 metros 40 cms.

     El niño, Manolín, fue a verlo,  lo ve dormido, cansado y destruido, lo felicita, pero él dice derrotado: “Mi felicidad quedó truncada”.

      El hecho de haber llegado solo con el esqueleto y parte del pez,  fue una  señal evidente  de su lucha incansable y dura, pero librada con voluntad, esfuerzo y valentía. Nunca se dio por vencido, pese a  la sed, el hambre y el agotamiento  que sentía luchando por vencer  al pez.

      Si analizamos el comportamiento de Santiago, tendríamos que decir que  el viejo triunfa, a pesar del resultado final,  porque confirma su condición de hombre, su férrea determinación, su capacidad para no darse por vencido,  aun  sintiéndose al borde de la derrota.

    Finalmente,  la historia del viejo Santiago, nos hace  llegar  a las siguientes conclusiones:  El hombre no está hecho para la derrota, puede ser destruido pero nunca derrotado; y aunque esté solo, en la dureza de la soledad se puede dar la pelea cuando tenemos muy claras las metas a las que queremos llegar, ojalá nadie esté solo, porque como él dice    “Nadie debe estar solo en su vejez, pero es inevitable.”

     La obra muestra que el hombre puede ser muy inteligente, pero el  enemigo a veces es más hábil, sin embargo, la persistencia y el amor por lograr las  metas hace la diferencia. Debemos luchar  por nuestros ideales, nuestros sueños, nuestros valores y creencias, aunque no logremos el objetivo totalmente, pero quedará la evidencia y el testimonio  a las nuevas generaciones, porque  hemos dado  todo nuestro esfuerzo, nuestro corazón,  con coraje y amor  para que ellos  puedan   disfrutar  de una vida mejor.

    Para los padres que  pelean   por sus hijos, por sus valores y creencias les hacemos un gran  desafío como   se planteó el protagonista: Luchar  incansablemente por los valores, por lo que queremos, con valor, fe  y constancia  hasta dar  la vida para lograr esos  importantes  objetivos  que pueden  cambiar la historia.

      Dios le hizo  un llamado al caudillo Josué diciéndole :   “”Esfuérzate y sé valiente, no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo, donde quiera que vayas” (Josué 1:9)

     No es un mandato cualquiera, va acompañado de una gran promesa a la que debemos aferrarnos con todas nuestras fuerzas,

Y si Dios es con nosotros, ¿Quién será contra nosotros?

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Beth Rivas S.

Padres Objetores

Septiembre 2020

1 comentario en “El Viejo y el Mar por Beth Rivas”

  1. Los Padres no debemos permitir que quienes no conocen a Dios pretendan incesantemente en impedir que escribamos junto a nuestros hijos y nietos la historia de nuestras vidas en Familia.

    Así como este anciano que sacó una lección desde su soledad y su fortaleza, nosotros conociendo la historia debemos trabajar incesantemente en defender y proteger nuestra familia en nuestros hijos y nietos. Quizá logren en el papel arrebatarnos en el derecho a proteger a nuestros niños, pero en la práctica, aunque no lo crean Dios hará que el vínculo sea más fuerte.

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