En concreto, advierte de que “estamos pasando de la compra de bebés lowcost en Europa del Este al colonialismo reproductivo de países con altas tasas de mortalidad materna y de corrupción como Nigeria. La prohibición de la práctica comercial en varios países de Asia, como la India y Tailandia, trasladó el negocio de la explotación reproductiva primero a Europa del Este, y posteriormente a mercados no regulados, en distintos puntos de África y América Latina y también a países no reconocidos como Abjasia o la República Turca del Norte de Chipre. En el caso de África, Nigeria, se ha convertido junto a Kenia y Sudáfrica en uno de los principales destinos de la subrogación internacional low cost debido a la ausencia de trabas legales, la sencillez de los contratos, la disponibilidad de tratamientos de reproducción asistida muy económicos proporcionados a través de clínicas locales que suelen pertenecer a empresas extranjeras; y sobre todo, a la disponibilidad de miles de mujeres vulnerables y empobrecidas que no tienen más opción para sacar adelante a sus propios hijos e hijas que prestarse a gestar y parir bebés para terceros por poco más de 5000 euros”.
Ana Trejo también denuncia una práctica habitual en esta industria:
“Aquí no hay problemas para seleccionar el sexo u otras características fenotípicas, se incentivan los embarazos múltiples con ofertas o descuentos para programas de mellizos y trillizos, se da acceso a todo tipo de compradores, independientemente de la orientación sexual o el estado civil, y por supuesto, hablamos de precios muy inferiores, menos papeleo y menos intermediarios. Estamos hablando de que en Estados Unidos el proceso puede alcanzar perfectamente los 150.000 euros, mientras que en Nigeria o Kenia rondaría los 40.000 €.
Así estamos viendo como las parejas eligen embarazos de trillizos ignorando los riesgos de la gestación y parto de múltiples para la madre y los bebés: hipertensión gestacional y anemia para la madre, aborto, partos y nacimientos prematuros, bajo peso al nacer, órganos inmaduros y anomalías congénitas en los bebés. Es fácil encontrar en Instagram vídeos de clínicas nigerianas donde aparecen dos o tres bebés recién nacidos, prematuros, siendo reanimados justo después de haber sido arrancados literalmente del cuerpo de sus madres. Estos vídeos y fotografías de partos subrogados se me clavan en el alma, me producen una rabia y un dolor tremendo son la prueba de la violencia y la indignidad que implica esta práctica, violencia contra las madres que pierden a sus hijos justo después de parirlos y violencia contra sus criaturas que nacen directamente huérfanas de madre.
Por otro lado, el embarazo múltiple constituye la principal complicación de las terapias de reproducción asistida, ya que conlleva un elevado riesgo de morbimortalidad perinatal y complicaciones maternas tales como parto pretérmino o restricción de crecimiento fetal. Muchos clientes se decantan por mellizos para tener la parejita de una sola vez, aprovechando las ofertas de las clínicas de 2×1.”
Otra de las cuestiones abordadas es la detsrucción de los vínculos entre madre e hijo:
“En un acto inmenso de cinismo de las agencias, que ya no niegan o ignoran, como hace unos años, todo el tema del vínculo materno-fetal que se va desarrollando desde el inicio del embarazo, han desarrollado lo que denominan “guías para la transferencia física y emocional del bebé subrogado”. Llaman “transferencia” al momento preciso en el que el bebé es separado de la única madre que conoce y entregado a sus compradores, al momento en el que culmina el contrato de compraventa de un bebé humano.
En ellas se ofrecen consejos para que los compradores no solo reciban de la mujer a su bebé recién nacido, sino también, el vínculo y el apego materno infantil, como si tal cosa fuera posible. A esto lo denominan “transferencia emocional” y afirman que es de gran importancia para la salud del bebé. Resulta repugnante que quienes orquestan un negocio sustentando en una transacción comercial cuyo objetivo es la desvinculación legal, psicológica, emocional y física de una madre y su criatura, insistan en enfocarse en las necesidades del bebé al que están infringiendo toda esta violencia y usurpación de derechos humanos.”

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