Historia de Jesús de Nazaret: ¿la Semana Santa duró en realidad varios meses?

Repasemos los episodios de la Semana Santa que durante estos días veremos por las calles de toda España. En primer lugar, Jesús llega a lomos de un burro a Jerusalén en lo que es conocido como el Domingo de ramos; Jesús llora por Jerusalén y su destino; purificación del Templo con el famoso enfrentamiento con los mercaderes; choque de Jesús con las autoridades judías; unción en la aldea de Betania; preparación de la Pascua, última cena; episodio en el Monte de los Olivos donde Jesús es detenido tras la traición de Judas; Jesús ante el Sanedrín judío; entrega a Pilato, «juicio» romano con el episodio de Baarrabás y el «Ecce Homo»; camino del Gólgota y crucifixión. En esta lista se han quedado fuera algunos discursos de Jesús y los actos de otros personajes como las negaciones de Pedro o los actos de Judas que transcurrirían de forma paralela. Parece más que dudoso que todos estos pasajes sucedieran en menos de una semana. Algunos de los principales  investigadores del cristianismo primitivo sostienen que los hechos narrados cada Semana Santa transcurrieron durante varios meses.

Uno de las referencias para el estudio de la figura histórica de Jesús, Antonio Piñero, catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid, especializado en lengua y literatura del cristianismo primitivo, está convencido de que los sucesos narrados en los Evangelios se tratan de una comprensión literaria de unos hechos que en realidad sucedieron durante unos seis meses. 

El historiador explica en algunas de sus obras como Ciudadano Jesús que un autor desconocido, anterior a Marcos (primero de los evangelios escritos) comprimió todos estos eventos en una producción literario-teológica que se atuviera a la regla clásica de unidad de acción, de tiempo y de lugar. Piñero pone como un ejemplo similar comprensión literaria la Ilíada homérica.

'Ecce homo' atribuible a Caravaggio al que la CAM acaba de otorgar protección
‘Ecce homo’ atribuible a Caravaggio.

¿Quién era Jesús?

En primer lugar conviene hacer un breve repaso de la figura de Jesús de Nazaret y de los Evangelios. La mayoría de historiadores especializados afirman la existencia de Jesús, entendido como un hombre artesano o albañil que vivió en Judea durante el siglo I d. C. Se trataba de un ferviente judío, estudioso de las escrituras que predicó y consiguió reunir un grupo de seguidores, anunciando la llegada inminente del reino de Dios, y que fue condenado a muerte en Jerusalén bajo el gobierno del prefecto romano Poncio Pilato. Es importante recalcar que Jesús, nació, vivió y murió como un judío y en ningún momento tuvo la intención de crear una nueva religión. 

Otro elemento importante que conviene recordar es que él no dejó nada escrito, no hay ningún rastro arqueológico de su existencia y los textos que conservamos que nos hablan de su vida fueron redactados décadas después de su muerte y por personas que no lo conocieron. Hay que partir del hecho de que los Evangelios son textos de propaganda religiosa y que por tanto debemos tratar con mucha cautela. Estos textos fueron compuestos entre 40 y 80 años después de la muerte de Jesús: Marcos, hacia el 70-71 d.C; Mateo, entre el 80 y el 85 d.C; Lucas, entre el 95 y el 100 d.C; y Juan, entre el 100 y el 110 d.C.

Según los Evangelios, Jesús viajó con sus discípulos hasta Jerusalén para celebrar la Pascua. Tras una serie de prédicas y acciones es detenido y condenado a muerte por las autoridades romanas como a un sedicioso contra las leyes del Imperio, por eso se empleó la crucifixión. Posiblemente, el sanedrín judío, la máxima autoridad político-religiosa del judaísmo, y en esta época la única institución puramente judía que quedaba en el territorio, instigó a los romanos al castigo, pero los responsables últimos fueron las autoridades romanas. 

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¿Una semana o varios meses?

Tras esta breve aproximación histórica, podemos tomar algunos pasajes para explicar por qué se calculan que fueron varios meses. En primer lugar, con la escena que da inicio a las procesiones, la entrada triunfal en Jerusalén, conocida como Domingo de Ramos. A base de repetirlo y verlo representado durante siglos, hemos naturalizado una escena que es francamente extraña: un hombre desconocido entra lomos de un burro en la ciudad santa de los judíos y la gente comienza a adorarlo con palmas. Como en muchos pasajes de los Evangelios, algunos de los actos y dichos son “copias” o referencias a pasajes del Antiguo Testamento para fortalecer la idea de que Jesús era el mesías anunciado en las Escrituras. La lista de similitudes entre dichos, sucesos y detalles de la semana de pasión de Jesús con otros textos bíblicos es inmensa y sobrepasa los límites de este texto. En este caso concreto, Jesús quiso hacer una entrada triunfal o los evangelios la recrearon posteriormente simulando una profecía de Zacarías que habla sobre el futuro rey de Israel. Pero, ¿qué hacía tanta gente con palmas?

Historiadores como Piñero o Javier Alonso (La última semana de Jesús) han enmarcado esta escena en la fiesta de los Tabernáculos, una festividad de peregrinaje en la que los judíos acudían a Jerusalén con palmas para ser bendecidas. Por tanto, Jesún no habría entrado en la capital durante la peregrinación de la Pascua sino en la peregrinación de la Fiesta de los Tabernáculos durante el mes de septiembre. 

Los historiadores que defienden esta teoría también se apoyan en otro de los pasajes que sigue a la entrada, la maldición de la higuera. Según este episodio, sucedido el día después de la entrada en Jerusalén, Jesús busca algo de comer entre las hojas de una higuera pero, al no encontrar nada, maldice a la planta. Existen dos opciones, o Jesús no sabía que en época de la Pascua judía (marzo-abril) no es época de higos, algo que parece muy improbable; o que la escena sucediera en época en la que el árbol da sus frutos, es decir entre agosto y septiembre, lo que cuadraría con la fiesta de los Tabernáculos. Por último, según estos historiadores, el orden de algunos pasajes en el evangelio de Juan también ampliarían el marco temporal de los acontecimientos que se conmemoran durante estos días.

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