Los espermatozoides de un cadáver se utilizaron para concebir a un niño por gestación subrogada

Los padres de un británico que murió en un accidente hace cinco años extrajeron su esperma después de que sufriera un daño cerebral masivo. El objetivo era almacenarlo para posteriormente tener un nieto a través de la gestación subrogada.

Hoy en día, la pareja tiene un nieto de tres años nacido usando este procedimiento. Eludiendo las leyes de fertilidad del Reino Unido, el esperma fue extraído y exportado a los Estados Unidos, ya que la madre del hombre muerto dijo: “es lo que su hijo hubiera querido”. Sin embargo, hay algunas preocupaciones legales sobre el procedimiento utilizado, ya que la Ley de Fertilización Humana y Embriología de 1990 establece que se necesita el consentimiento firmado por el individuo para almacenar y usar sus espermatozoides. Sin embargo, la “Ley de Capacidad Mental de 2005” facultaba a los tribunales para decidir por una persona que había perdido su capacidad para decidir porque estaba inconsciente.

Sorprendentemente, el médico dijo que entendía que el hijo de la pareja – que no estaba casado – no había dado consentimiento formal para la extracción y el uso de su esperma en caso de su muerte.

Expertos legales han confirmado que esto significa que los involucrados en el Reino Unido pueden haber cometido un acto criminal y podrían enfrentarse a un proceso judicial.

Tanto el donante de óvulos como el sustituto eran estadounidenses. Se crearon cuatro embriones, uno fue seleccionado y la pareja estuvo presente para el nacimiento en los Estados Unidos en 2015.

Se cree que el procedimiento, que incluye pagos al donante de óvulos, a los sustitutos y a las tasas hospitalarias, costó entre 60.000 y 100.000 libras esterlinas.

La pareja regresó al Reino Unido después de que se completara la documentación oficial que los nombraba como los padres legales del niño.

En nuestra opinión, detrás del feliz nacimiento de este bebé hay una serie de dificultades éticas que lo subyacen. En primer lugar, las dificultades éticas que presentan las técnicas de reproducción asistida utilizadas para concebir al bebé.

Además, otro de los inconvenientes éticos de este caso es que, para gestar al bebé, la pareja recurrió al uso de óvulos de donante y una madre sustituta, una práctica con múltiples objeciones que ya hemos discutido en ocasiones anteriores (véase HERE).

Un “nieto diseñador” para completar la tarea

El Dr. Smotrich dijo que la pareja era “muy específica” sobre el “tipo y calibre” del donante de óvulos y el sustituto; insistiendo en alguien que coincidiera con el tipo de mujer con la que creían que su hijo se habría casado en términos de apariencia física, intelecto y educación.

Por último, la actitud de estos abuelos-padres es notable, habiendo puesto sus deseos personales de tener un hijo-nieto ante el bien del niño, lo que significa objetivar a su nieto.

Deja un comentario